Sanatorio Adventista
Categoría: noticias

Jonada de Enfermeria del Sistema Adventista de Salud

15 de septiembre de 2013

Categoría: familia

por el Dr. Sergio Vergara

 

Noticias

Categoría: salud mental

Como evitar la Ansiedad de Fin de Año


Entre las enfermedades del espíritu que más nos asedian, se encuentran la ansiedad y la obsesión. Son como las dos caras de la misma moneda: nuestras obsesiones son la desgraciada expresión de nuestras ansiedades.

“Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo”, asi define el diccionario de la Real Academia Española a la ansiedad.El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría DSM IV, contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones claras de las categorías diagnósticas: “La ansiedad es una reacción emocional normal necesaria para la supervivencia de los individuos y de nuestra especie. No obstante, las reacciones de ansiedad pueden alcanzar niveles excesivamente altos o pueden ser poco adaptativas en determinadas situaciones. En este caso la reacción deja de ser normal y se considera patológica”.

A fin del año, es como que el tiempo se acelera: “me gana todo la hora”, decimos en Paraguay, y es una expresión que ilustra muy bien lo que experimentan las personas, y que le da vida al reloj, escapándosele del control al individuo.Entonces ocurren conductas que dan origen a la ansiedad, y ésta a su vez potencia estas 4 acciones que pueden originar enfermedades mentales y/o físicas:

1. Ansiedad por querer aumentar las posesiones. Parece que nunca se tiene lo suficiente, basados en la falta de contentamiento, que sobreviene por el bombardeo constante de los medios de comunicación, y la familia, conocidos y amigos, que comienzan a provocar el deseo de adquirir. Esto puede conducir a la compra compulsiva, que deja a millones bajo el yugo de la deuda impagable.

2. Preocupación por el desempeño y obsesión por las realizaciones. Al finalizar el año, es como que deseamos colgar el diploma LO LOGRÉ en la pared de nuestras mentes, que cuando no es alcanzado, sobreviene un desasosiego que bien grafica la expresión popular: “no me hallo”, que bien ilustra el sentir de quien no se encuentra en el estado o posición que le gustaría.

3. Obsesión por la posición y por la imagen. Los regalos que vienen de la mano de un señor bien abrigado y gordito, pueden vehiculizar nuestras intenciones inconscientes del reconocimiento. Entonces regalamos para ser tenidos en cuenta, para que nos quieran, para ser más populares; recibir muchos “me gusta” en el perfil de Facebook o Instagram. Atrás quedaron los valores, la solidaridad, y los gestos de amor verdadero, agregando que en estas fechas supuestamente hay un fondo religioso, pero que muy pocos tienen en cuenta en realidad.

4. Ansiedad por la autoridad y el control. No sólo queremos controlar nuestra propia vida; queremos también, víctimas de una ilusión insensata, controlar la vida de los demás. Es ahí donde aparece el: “¡porque yo lo digo, y basta!” Cuando mantener la autoridad y los controles pasa a ser la razón principal para hacer o decir algo, es hora de comenzar a revisar nuestra escala de valores.

Descanso y calidad de vida

En términos generales, todos queremos vivir. Pero a la hora de evaluar el nivel de la calidad de vida que experimenta cada uno, en forma espontánea surgen expresiones mediante las cuales el subconsciente dispara esas frustraciones o desazones acumuladas que van minando la existencia.Estas realidades tienen una evolución que supera la velocidad con la cual muchos aumentan de peso.

El problema es que mientras algunos no nos damos tregua en lucha para bajar de peso interior que llevamos a cuesta, en forma de cargas y congojas producidas por la ansiedad, añade nuevas nubes a la existencia, que en innúmeros casos se vuelve cada vez más sombría y agobiadora.

La cura para el estrés y la ansiedad

Cuando la adaptación involuntaria de nuestro organismo pierde equilibrio ante las demandas que tenemos sean estas externas o internas, una de las áreas que primero sufre las consecuencias de la alteración resultante es el sueño. Aunque abundan las recetas de entendidos en la materia, la mejor fórmula que he encontrado y practicado es: “Yo me acuesto tranquilo y me duermo, porque sólo tú, Señor me haces vivir confiado” Salmo 4: 8.


Dr. Gustavo Piñeiro
Psicólogo Clínico
Tel (021) 660070

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